¿Voy a tener que pasar hambre o dejar de comer todo lo que me gusta?

No. Un protocolo trofológico no debería convertirse en una dieta de castigo ni en una lista interminable de prohibiciones.

Una de las dudas más frecuentes cuando alguien comienza un proceso conmigo es pensar que tendrá que vivir de ensaladas, jugos o porciones muy pequeñas. En realidad, el enfoque es diferente: se trata de aprender a comer mejor, no simplemente de comer menos.

La trofología trabaja con una amplia variedad de alimentos naturales. En la obra de Nicolás Capó encontramos frutas, verduras, raíces, tubérculos, cereales, legumbres y oleaginosas, entre otros grupos, además del estudio de sus características y combinaciones. TROFOLOGIA NICOLAS CAPO

Comer diferente no significa pasar hambre

Cuando una alimentación está bien estructurada, debe ser suficiente para las necesidades de la persona.

En Trofoamigo busco que el protocolo pueda incorporarse a la vida cotidiana. Eso significa considerar horarios, actividades, gustos, objetivos y también aquello que para cada persona resulta práctico.

No tendría sentido entregar un plan perfecto en papel que resulte imposible de mantener.

El objetivo es construir una alimentación que pueda ser natural, variada, suficiente y sostenible.

Entonces, ¿tengo que dejar alimentos?

Probablemente habrá cosas que necesitemos reducir, sustituir o reorganizar.

Una parte importante del trabajo consiste en identificar aquellos hábitos que aportan poco y que pueden estar ocupando demasiado espacio en la alimentación: productos ultraprocesados, exceso de azúcares, refinados o preparaciones demasiado complejas.

Pero el cambio no tiene que hacerse desde la sensación de castigo.

Muchas veces el proceso consiste más en incorporar mejores opciones que en comenzar quitándolo todo.

También podemos modificar la preparación de ciertos alimentos, cambiar combinaciones o encontrar alternativas que permitan mantener variedad y sabor.

¿Voy a comer únicamente frutas y verduras?

No.

Las frutas y verduras tienen una presencia importante dentro de la alimentación trofológica, pero no son los únicos alimentos disponibles.

Dependiendo de cada persona, un protocolo puede incorporar semillas, cereales, leguminosas, raíces, tubérculos y diferentes preparaciones de origen vegetal.

La clave está en establecer qué alimentos son adecuados, cómo combinarlos y en qué momento utilizarlos.

¿Y qué pasa con lo que me gusta comer?

Mi intención no es convertir la alimentación en una fuente permanente de ansiedad.

Durante la valoración también hablamos de gustos, costumbres y dificultades reales. A partir de ahí buscamos alternativas y hacemos ajustes que permitan avanzar sin sentir que todo aquello que disfrutabas desapareció de un día para otro.

Después de más de 10 años trabajando con personas, he aprendido algo importante: un cambio alimentario solamente funciona cuando puede mantenerse.

Una persona puede seguir un régimen extremadamente restrictivo durante algunos días. El verdadero reto es construir hábitos que pueda sostener durante meses y, mejor aún, integrar a su vida.

La trofología también debe disfrutarse

Comer de manera consciente no significa comer aburrido.

Los alimentos naturales pueden utilizarse en una enorme variedad de preparaciones, combinaciones, texturas y sabores.

Por eso, en Trofoamigo no busco solamente decirte qué evitar. Busco enseñarte qué puedes comer, cómo prepararlo y cómo convertirlo en algo que realmente puedas disfrutar.

La meta no es que termines el protocolo esperando volver a comer “como antes”.

La meta es que, poco a poco, descubras una manera de alimentarte que puedas sentir como propia.

No se trata de pasar hambre. Se trata de aprender a comer de una forma diferente, consciente y sostenible.

Israel Chirino | Trofoamigo
Trofología y educación alimentaria
trofoamigo.com

Comparte este post:

Te puede interesar